El Estado Franquista (1939-1975)

EL GOBIERNO DE FRANCO: ¿UNA DICTADURA TOTALITARIA?
Francisco Franco fue un dictador que detentó un poder sin paralelo en la historia de España, de 1939 hasta 1975. Franco era generalísimo de los tres ejércitos, jefe del partido único, jefe del Estado y presidente del gobierno. Tenía el control absoluto del poder ejecutivo y del poder legislativo, al gobernar a base de decretos y crear unas Cortes a su servicio. También extendió su tutela hacia el poder judicial a través de los tribunales militares y la depuración de la carrera judicial. La propaganda hizo de el un “Caudillo por la Gracia de Dios”. 

El régimen se fundamentó también en la anulación de la oposición, que tuvo que optar por el exilio ante la política represora de los vencedores. El nuevo régimen adquirió las características de un Estado policial, y los tribunales de justicia se militarizaron y se aplicó el código de justicia militar. Las condenas a muerte hasta los años 50 ascienden probablemente a los 50.000. Las demás conocieron largos años de reclusión en campos de concentración, trabajos forzados, destierros, inhabilitaciones para ejercer cargos públicos, confiscación de bienes... Todo el funcionariado fue depurado y se estableció una abrumadora censura. Sobre estas bases se comenzó a cimentar la nueva estructura política. 

FUNDAMENTOS IDEOLÓGICOS 
En el funcionamiento político del régimen participaron las distintas "familias" que habían apoyado el levantamiento militar: militares conservadores, falangistas, carlistas, monárquicos y católicos. Todas ellas fueron integradas en el partido único, FET de las JONS, aunque continuaron rivalizando por ganar influencia en el poder. Los principales pilares en los que se apoyó el franquismo fueron:

-El ejército, cuya principal aportación ideológica  al régimen fue el nacionalismo patriotismo exacerbado, con una visión unitarista y tradicionalista de España. Se prohibían los separatismos y el uso oficial de lenguas que no fueran la castellana. El ejército fue el principal baluarte del nuevo Estado, y en los años cuarenta un gran número de ministros y subsecretarios eran militares.

-El partido único, la Falange Española Tradicionalista y de las JONS, aportó al franquismo elementos de su ideología y de su imagen externa. Antiliberal, antimarxista y antidemocrática, la Falange propiciaba el corporativismo, un sistema totalitario basado en las teorías del fascismo italiano sobre la organización del Estado controlado por un partido y un sindicato únicos que debía superar los conflictos entre clases sociales fomentando los sentimientos de solidaridad nacional. En el sindicato único (CNS: Central Nacional Sindical) estaban representados patronos y obreros. Falange tuvo un papel destacado en los primeros gobiernos, y en la sociedad, a través de sus organizaciones: Sección Femenina, el Frente de Juventudes o la Organización Juvenil Española, OJE . 

-La Iglesia apoyó a los sublevados el 18 de julio de 1936, a los que bendijo como cruzados y mártires caídos por Dios y por España. Ya ganada la guerra, Franco empezó a controlar a la jerarquía eclesiástica a través del derecho de presentación de obispos ante el Vaticano. Como contrapartida, concedió a la Iglesia una preeminencia ideológica absoluta. El Estado se declaró confesional y suprimió la legislación laica de la República. La sociedad española estuvo controlada por la Iglesia, que controlaba la educación y la censura. Esto acabó dando nombre a la ideología del régimen: nacional-catolicismo, es decir, la defensa de la religión y de la moral católicas en sus versiones más tradicionales, como algo consustancial a la propia España, en virtud de la cual justificó la dura represión que se emprendió contra la masonería y el comunismo.

APOYOS SOCIALES
Los apoyos sociales del franquismo serán las clases altas: grandes propietarios, empresarios, banqueros, comerciantes, algunos profesionales liberales... que recuperaron la influencia económica y social perdida durante la II República, así como buena parte de pequeños y medianos propietarios agrícolas conservadores del Norte del país.

Las clases medias, aunque rechazaban la dictadura en su mayoría, se mantuvieron pasivas, atemorizadas por el trauma de la guerra civil y la revolución que tuvo lugar en la zona republicana, y después por la represión. Los sectores que podían haber mostrado su rechazo y las clases populares fueron sometidos a una extrema represión y vigilancia, por lo que o fueron sometidos, partieron al exilio o tuvieron una actitud de pasividad política.

ETAPA DE 1939 A 1959: DEL AISLAMIENTO AL RECONOCIMIENTO INTERNACIONAL

La organización política del régimen
En los primeros años se produjo también la institucionalización del Estado Autoritario. La democracia o distintas opciones, según Franco, solo servían para enfrentar a la gente, así que se prohibieron los partidos, y al conglomerado de sublevados victoriosos y sus instituciones se le denominó Movimiento Nacional. En lugar de Constitución se establecieron unas Leyes Fundamentales

-Fuero del Trabajo (1938), que regulaba las relaciones laborales según el modelo corporativo con sindicato único.

-La Ley Constitutiva de las Cortes (1942) definía una cámara de procuradores elegidos por Franco y por el sufragio indirecto de las corporaciones (sindicatos y entidades, municipios y luego familias a partir la Ley Orgánica del Estado de 1966), limitada a refrendar los proyectos de ley presentados por el dictador. A este sistema se le llamó democracia orgánica, en contraposición a la democracia clásica liberal. 

-La Ley de Referéndum Nacional (1945) reconocía el derecho de los españoles al voto, que podía ejercerse en consultas electorales sobre determinados asuntos del Estado. Pero las pocas que se llegaron a hacer estuvieron sujetas a todo tipo de manipulaciones propagandísticas. 

-Fuero de los Españoles (1945), imitación de una declaración de derechos y deberes.

-Ley de sucesión a la Jefatura del Estado (1947), que establecía el gobierno vitalicio de Franco, tras el cual solo él podía elegir sucesor y preveía un Estado monárquico.

-Ley de Principios del Movimiento Nacional (1958), que se basaba en patria, familia y religión.

Política internacional: del aislamiento a la rehabilitación
En 1939 la España franquista mantenía unas relaciones excelentes con la Alemania nazi y la Italia fascista, sin embargo, al estallar la guerra Segunda Guerra Mundial se declaró neutral, para más tarde declararse “no beligerante”, no cerrando las puertas así a una intervención del lado del eje, a cambio de entrar en el reparto de las colonias británicas y francesas si estos eran vencidos. La ayuda que España podía prestar era poca en comparación con lo que Franco pedía, por lo que Hitler la desestimó en Hendaya (Junio de 1940). Aún así Serrano Súñer, ministro de exteriores del periodo, colaboró con el eje en lo que pudo y en 1941 mandó al frente ruso la División Azul. Ante las derrotas nazis, la política exterior cambió, quitando a Serrano Súñer y retirando la División Azul en 1943.

Acabada la Segunda Guerra Mundial, con la victoria aliada frente al fascismo, las Naciones Unidas negaron la entrada a España y recomendaron a los países la retirada de embajadores, propiciando su aislamiento y vetando la participación de España en las ayudas del Plan Marshall para la reconstrucción de la Europa occidental. 

Pero el inicio de la tensión entre el bloque occidental y el comunista que derivó en la "Guerra Fría" benefició a España, que inició conversaciones con Estados Unidos al considerarse un aliado frente al comunismo. En 1953 se firmó el acuerdo que permitía al ejército norteamericano establecer las bases militares de Morón, Rota, Torrejón y Zaragoza; a cambio, España recibiría ayuda económica y pronto se permitió su admisión en la UNESCO (1952), la ONU (1955) y el Fondo Monetario Internacional (1955).  En 1953 se firmó el Concordato con la Santa Sede, que acabó de legitimar moralmente al régimen ante la comunidad internacional. 

España no ingresaría en la CEE dado su carácter dictatorial, pero las fronteras con Europa se hicieron cada vez más permeables, lo que permitió la emigración creciente de trabajadores españoles hacia Europa y facilitó la llegada de numerosos turistas europeos.

Política económica: la autarquía
Ante los destrozos provocados por la guerra y el aislamiento internacional, la sociedad y la economía se ruralizaron. El Estado franquista estableció la autarquía: el gobierno buscó la autosuficiencia económica del país, limitando las inversiones extranjeras, redujo al mínimo las importaciones y planificó la actividad económica (precios, cupos de producción, salarios...) para aprovisionarse con recursos de procedencia nacional. 

Se creó el INI (Instituto Nacional de Industria) para crear empresas públicas en los principales sectores como la siderurgia, la química y las industrias navales vinculadas a la defensa. La escasez de capitales y tecnología creó una industria obsoleta y poco ambiciosa, cuyas deficiencias fueron cubiertas por el INI. 

La agricultura tenía rendimientos inferiores a los de los años treinta: la producción nacional de cereales era insuficiente para alimentar a toda la población. El régimen franquista culpó a la sequía de 1945 a 1949 de este descenso de la producción, pero influyeron otros factores como la falta de maquinaria y abonos, y la incapacidad de estimular la producción. 

El comercio interior se vio alterado por la escasez de productos y la regulación de precios por parte del Estado, único comprador de la producción. El racionamiento y los precios oficiales dieron lugar al estraperlo o mercado negro, cuyos precios eran tres veces superiores a los oficiales. Ello fomentó el acaparamiento de productos para desviarlos hacia este comercio clandestino y agravó los problemas de abastecimiento de la población y subida de precios. A todo ello hay que sumar la falta de trabajo, el mantenimiento de unos salarios muy bajos y la imposibilidad de reclamar mejoras laborales, situación que benefició a la burguesía, que obtenía grandes fortunas mientras que el hambre y la desnutrición atacaban a las clases bajas.

Solo a partir de la apertura internacional de los años 50 y la llegada de ayudas económicas se pondrá fin a la política autárquica y al racionamiento. Ante los problemas económicos (escaso aumento de la producción, inflación y subida de precios, conflictividad laboral) se realizaron remodelaciones en el gobierno que llevaron a la aparición en 1957 de un gobierno con un mayor peso de los sectores católicos del Opus Dei, con ministros "tecnócratas" con la intención de iniciar la liberalización económica y la apertura a los mercados exteriores.

Oposición
La represión hizo que en los primeros años la oposición interior quedara restringida al maquis, guerrilleros que continuaron la lucha tras la guerra civil y que esperaban la liberación de España durante la II Guerra mundial. Comunistas y anarquistas apoyaron la lucha armada, pero la represión y la falta de apoyos acabaron por agotar al movimiento en la década de los 50.

En el exilio, la oposición de republicanos por un lado y monárquicos partidarios de Juan de Borbón por otro, fue más testimonial que efectiva. Don Juan escribió un manifiesto en Lausana en 1945 en el que proponía la vuelta a la monarquía, lo que no gustó nada al régimen.

En el interior sólo el PCE mantuvo una activa oposición clandestina, y junto con sectores obreros católicos (HOAC) protagonizaron en los 50 episodios de conflictividad laboral (huelgas en Cataluña, País Vasco, Asturias)  También hubo protestas universitarias en 1956 en Madrid contra el SEU, sindicato oficial.

ETAPA DE 1959 A 1975: EL DESARROLLISMO Y LA CRISIS FINAL 

Política económica
El nuevo gobierno propuso un Plan de Estabilización (1959) recogía una serie de medidas dirigidas a liberalizar la economía, que presentaba agotamiento de reservas monetarias, un gran déficit comercial, y una alta inflación control del gasto público. Sus ejes de actuación fueron:
-Estabilización: limitación de créditos y aumento de tipos de interés para reducir la inflación.
-Liberalización exterior: ajuste del cambio de la peseta e impulso a las exportaciones para intentar equi­librar la balanza comercial; incentivos a las inversiones extranjeras; congelación de los salarios...
-Liberalización interna:con la eliminación de la intervención y reglamentación de precios. 

Las consecuencias fueron inmediatas y, aunque los costes sociales fueron considerables (pérdida de nivel de vida, por ejemplo), se logró sanear la economía y conseguir ayuda e inversiones de organismos extranjeros.

Tras esto, en los años 60, se pusieron en marcha los Planes de Desarrollo, con líneas de actuación y ayudas públicas que solucionarían problemas estructurales de la industria española (energía, infraestructuras, materias primas básicas...) e incentivaban la iniciativa privada. Dentro de esta actuación de promovieron los Polos de Desarrollo, para reducir los desequilibrios territoriales promoviendo nuevas empresas en zonas de escasa industrialización (Burgos, Sevilla, Vigo, Zaragoza...). los resultados fueron bastante limitados, pero convirtieron a la industria en el motor del desarrollo económico y diversificaron los sectores (metalúrgico, farmaceútico, textil...)

En el gran crecimiento económico que se produjo en estos años se basó en los siguientes factores:

*La llegada de capital extranjero, ya que era rentable y seguro invertir e instalar empresas en España.
*La modernización de la agricultura y ganadería, que comportó la intensificación y mecanización y que produjo la reducción del trabajo en el campo.
*La emigración interior principalmente de la población rural que se desplazó a las ciudades y zonas costeras para trabajar en la industria y el turismo, convirtiéndose en mano de obra barata,  y la emigración exterior a Europa, que se convirtió en fuente de divisas, al repatriar buena parte de sus salarios. 
*El espectacular desarrollo del turismo, que equilibró la deficitaria balanza comercial española y promovió la construcción.

El impacto demográfico y social del desarrollo
El desarrollo económico tuvo un gran impacto en la estructura demográfica y social. La España rural dio paso a una España urbanizada en la que se impusieron los valores de la sociedad de consumo. 

Se produjo el boom demográfico al disminuir la mortalidad y aumentar la esperanza de vida, mientras se seguía manteniendo una natalidad alta y se produjo un gran éxodo rural hacia las zonas industriales y de servicios. Las ciudades españolas crecieron aceleradamente. La avalancha de inmigrantes obligó a una urbanización caótica y desordenada (chabolas, especulación...). Los profundos cambios en el mercado laboral y el aumento de la renta per cápita, junto a las mejoras en la educación y en el consumo, lograron una radical transformación de las clases medias españolas. A pesar de ello, el acceso a la sociedad de consumo, con la popularización del automóvil, los electrodomésticos, el agua corriente y la electricidad... enmascaró la gran desigualdad en la distribución de la riqueza entre los españoles.

Este aumento del nivel de vida, así como el contacto con los países europeos y el turismo, cambiaron también las pautas de comportamiento y la mentalidad, intentando la sociedad española equipararse a las modernas, liberales y democráticas sociedades occidentales.

Los cambios políticos
Los cambios económicos llevados a cabo por los tecnócratas también tuvieron su reflejo en medidas que conducían a una renovación política y modernización de la administración que consolidara a la vez al régimen franquista como Estado, pero sin democratizarlo.

-En 1963 se creó el Tribunal de Orden Público (TOP) por lo que los delitos políticos pasaron de la jurisdicción militar a la civil, sin que por ello se dejara de perseguir a los opositores.
-En 1966 se crea la Ley de Bases de la Seguridad Social, por la que se extendían los seguros de enfermedad, vejez y viudedad, iniciándose, aunque con retraso el Estado del bienestar.
-El ministro de Información y Turismo Fraga Iribarne promovió una Ley de Prensa (1966) que eliminaba la censura.
-La Ley Orgánica del Estado (1966), otra "ley fundamental" que permitía la participación en las Cortes de un tercio de procuradores que representaba a las familias.
-La Ley de Sucesión (1969) designó como sucesor de franco al príncipe Juan Carlos de Borbón.

Sin embargo era fuerte el peso dentro del franquismo de los sectores inmovilistas y a raíz de la divulgación en prensa del "escandalo MATESA", fraude en el que una empresa se aprovechó de los fondos públicos para exportar maquinaria textil, el hombre fuerte del régimen, Carrero Blanco, impuso un gobierno monocolor, eliminando a los ministros aperturistas (Fraga), restringiendo la libertad de prensa y reprimiendo sin contemplaciones cualquier oposición.

La oposición
La profunda transformación de la sociedad española en los años 60 reforzó la oposición política al Régimen: la organización clandestina CCOO (Comisiones Obreras) fomentó numerosas huelgas y se infiltraron en el sindicato único; la agitación universitaria arreció en Madrid en 1965 y parte de la iglesia, influenciada por el Concilio Vaticano II, retiraba su apoyo al Franquismo. 

Entre los partidos opositores el más activos estaba el PCE, dirigido por Carrillo y Dolores Ibárruri. El PSOE se reorganizó en España tras el Congreso de Suresnes (1974) y nombró como dirigente a Felipe González. También se reorganizaron los nacionalistas, con el  PNV, ERC y nuevas organizaciones como Convergencia Democrática de Cataluña (CDC) de Jordi Pujol (1974). Junto a esta oposición pacífica apareció el nacionalismo partidario de la lucha armada con la organización ETA, que empezó a actuar en los 60, y en los 70 grupos de terrorismo de la ultraizquierda, como el FRAP o el GRAPO

La agonía de la Dictadura
Desde 1970 el régimen se vio condicionado por el aumento de la conflictividad social y la ampliación de la oposición democrática, a lo que se unió el inicio de la crisis económica debido al aumento del precio del petróleo. El régimen evolucionó a las posiciones más inmovilistas, nombrándose a Carrero Blanco como Presidente del Gobierno.

Sin embargo, en 1973 ETA asesinó al Presidente del Gobierno Carrero Blanco. Con este hecho, la continuidad del Franquismo quedaba en entredicho. El nuevo presidente del gobierno Arias Navarro aparentemente abrió la posibilidad de una apertura política (Espíritu del 12 de Febrero), pero ésta se frustró posteriormente (cierre de publicaciones, ejecuciones, prohibición de la oposición...). Durante la agonía de Franco, una serie de factores aumentaron la crisis política:

-La oposición tomaba fuerza de la mano de PCE, que promovió la Junta Democrática y PSOE, que dirigido en el interior por Felipe González creó la Plataforma de Convergencia Democrática. Ambas tenían el fin de unir a la oposición democrática.

-La acción armada de grupos terroristas como el FRAP y ETA era respondida por la extrema derecha con grupos como Guerrilleros de Cristo Rey, Batallón Vasco-Español y Triple-A. 

-La crisis del petróleo había puesto freno al crecimiento económico español, y apareció un problema que se haría endémico: el paro. 

-La repulsa internacional  cuando en 1975 se aprobó una nueva ley antiterrorista muy dura, llevándose a cabo las últimas penas de muerte de tres miembros del FRAP y dos de ETA. 

-Marruecos organizaba la Marcha Verde, ocupando el Sahara español. Este se repartió entre Marruecos y Mauritania por el Tratado Tripartito de Madrid (Nov. 1975), sin tener en cuenta la reivindicación del pueblo saharaui. 

El 20 de Noviembre, tras una larga agonía, Franco fallecía, y con él lo haría también la dictadura, ya que se iniciará una transición hacia la democracia.

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