HISTORIA Y GEOGRAFÍA

Aquí encontrarás imágenes, mapas, actividades, enlaces, vídeos, presentaciones, documentos que no están en el libro de texto... una colección de recursos TIC para las asignaturas del área de Ciencias Sociales

domingo, 7 de marzo de 2010

Las elecciones del 36

Las elecciones del 36 son una muestra de la polarización política que se había producido en la sociedad durante la república. Desaparecen por completo las opciones moderadas y los votos se ajustan en dos grandes bloques a derecha y a izquierda. Fue el sistema electoral, que concedía el 80% de los diputados de una circunscripción a la lista más votada (según G. Jackson), el que posibilitó el ascenso del Frente Popular a pesar de lo ajustado de su victoria. Esto no fue bien aceptado por las derechas, y el clima de tensión que se arrastraba hizo el resto, llevando a España a la Guerra Civil:

Textos sobre la cuestión religiosa

  • Azaña: España ha dejado de ser católica
...Me refiero a esto que llaman problema religioso. La premisa de este problema, hoy político, la formulo yo de esta manera: España ha dejado de ser católica; el problema político consiguiente es organizar el Estado en forma tal que quede adecuado a esta fase nueva e histórica el pueblo español.
Yo no puedo admitir, Sres. Diputados, que a esto se le llame problema religioso. El auténtico problema religioso no puede exceder de los límites de la conciencia personal, porque es en la conciencia personal donde se formula y se responde la pregunta sobre el misterio de nuestro destino. Este es un problema político, de constitución del Estado, y es ahora precisamente cuando este problema pierde hasta las semejas de religión, de religiosidad, porque nuestro Estado, a diferencia del Estado antiguo, que tomaba sobre sí la curatela de las conciencias y daba medios de impulsar a las almas, incluso contra su voluntad, por el camino de su salvación, excluye toda preocupación ultraterrena y todo cuidado de la fidelidad, y quita a la Iglesia aquel famoso brazo secular que tantos y tan grandes servicios le prestó. Se trata simplemente de organizar el Estado español con sujeción a las premisas que acabo de establecer.

Discurso de Azaña en el Congreso. Octubre de 1931
Cartel del bloque de la derecha catalana, en el que representa la escuela laica como origen de desórdenes sociales y se identificaba el "laicismo" con "anticlericalismo".
  • Declaración colectiva del Episcopado (20/12/31)
Los principios y preceptos constitucionales en materia de confesional no sólo no responden al mínimum de respeto a la libertad religiosa y de reconocimiento de los derechos de la Iglesia, sino que, inspirados por un criterio sectario, representan una verdadera oposición aun a aquellas mínimas exigencias. Más radicalmente todavía se ha cometido el grande y funesto error de excluir a la Iglesia de la vida pública y activa de la nación, de las leyes, de la educación de la juventud, de la misma sociedad doméstica, con grave menosprecio de sus derechos sagrados y de la conciencia cristiana del país, así como en daño manifiesto de la elevación espiritual de las costumbres y de las instituciones públicas. De semejante separación violenta e injusta, de tan absoluto laicismo de Estado, la Iglesia no puede dejar de lamentarse ni protestar.

Declaración colectiva del Episcopado Español el 20 de diciembre de 1931

Dictadura de Primo de Rivera: Texto, audio y vídeo.

El 13 de septiembre de 1923, Primo de Rivera dio un golpe de Estado desde su puesto en Barcelona. Contó con el placet del Ejército y del propio rey Alfonso XIII:

Al país y al Ejército
“Españoles: Ha llegado para nosotros el momento más temido que esperado (porque hubiéramos querido vivir siempre en la legalidad y que ella rigiera sin interrupción la vida española) de recoger las ansias, de atender el clamoroso requerimiento de cuantos amando la Patria no ven para ella otra salvación que libertarla de los profesionales de la política, de los que por una u otra razón nos ofrecen el cuadro de desdichas e inmoralidades que empezaron el año 98 y amenazan a España con un próximo fin trágico y deshonroso. La tupida red de la política de concupiscencias ha cogido en sus mallas, secuestrándola, hasta la voluntad real. Con frecuencia parece pedir que gobiernen los que ellos dicen no dejan gobernar, aludiendo a los que han sido su único, aunque débil freno, y llevaron a las leyes y costumbres la poca ética sana, el tenue tinte moral y equidad que aún tiene, pero en la realidad se avienen fáciles y contentos al turno y al reparto, y entre ellos mismos designan la sucesión.
“Pues bien, ahora vamos a recabar todas las responsabilidades y a gobernar nosotros u hombres civiles que representen nuestra moral y doctrina. Basta ya de rebeldías mansas, que, sin poner remedio a nada, dañan tanto y más la disciplina que esta recia y viril a que nos lancemos por España y por el rey.
“Este movimiento es de hombres: el que no sienta la masculinidad completamente caracterizada, que espere en un rincón, sin perturbar, los días buenos para que la Patria preparamos. ¡Españoles! ¡Viva España y viva el rey!
“No tenemos que justificar nuestro acto, que el pueblo sano le manda e impone. Asesinatos de prelados, ex gobernantes, agentes de autoridad, patronos, capataces y obreros; audaces e impunes atracos, depreciación de moneda, francachela de millones de gastos reservados, sospechosa política arancelaria por la tendencia, y más porque quien la maneja hace alarde de descocada inmoralidad, rastreras intrigas políticas tomando por pretexto la tragedia de Marruecos, incertidumbre ante este gravísimo problema nacional, indisciplina social, que hace el trabajo ineficaz y nulo; precaria y ruinosa la producción agrícola e industrial; impune propaganda comunista impiedad e incultura, justicia influida por la política, descarada propaganda separatista, pasiones tendenciosas alrededor del problema de las responsabilidades, y..., por último, seamos justos, un solo tanto a favor del Gobierno, de cuya savia vive hace meses, merced a la inagotable bondad del pueblo español, una débil e incompleta persecución al vicio del juego.

Barcelona, 13 de septiembre de 1923. Miguel Primo de Rivera.

El periodo en que Primo de Rivera ejerció el poder en España, durante el cual se suspendió la vigencia de la Constitución de 1876, ha quedado dividido por la historiografía en dos etapas: la del Directorio Militar (1923-1925) y la del Directorio Civil (1925-1930), diferenciadas ambas por los dos gobiernos distintos designados por él.

En el primero el personal pertenecía al ejército, y se suponía de caracter transitorio ante los males que asolaban el país. En aras del control social sacrificó el sistema democrático mediante el uso de la censura de prensa, la persecución política o el cierre del Parlamento. Fue perseguida también cualquier manifesación de los nacionalismos. El acto exterior más destacado de estos años fue el desembarco de Alhucemas, que dirigió personalmente en septiembre de 1925.

El segundo fue un intento de institucionalización del régimen a través de un partido político previamente creado, la Unión Patriótica, y una serie de instituciones (Asamblea Nacional Consultiva, Organización Corporativa Nacional...) ajenas al parlamentarismo y cercanas al corporativismo fascista.

En el campo hacendístico y de obras públicas es dónde el régimen consiguió sus mejores bazas. Calvo Sotelo logró aliviar la deuda pública y monopolizó algún sector clave: petróleo (Campsa) y telefonía. En obras públicas, al calor de la bonanza económica, se ampliaron y mejoraron carreteras, puertos y regadíos. Estas reformas fueron, sin embargo, truncadas en sus expectativas con el estallido del crash bursátil de Wall Street en 1929. Además supusieron un enorme gasto público que era falseado en los presupuestos.

La cuestión social pretendió ser resuelta mediante el corporativismo, estableciendo una única asociación (Organización Corporativa Nacional, con participación de la UGT) y a traves de los comités paritarios, donde estarían representados los trabajadores y los empresarios.
La oposición a la dictadura se acrecentó. Provenía tanto de intelectuales (Miguel de Unamuno, Ramón María del Valle-Inclán, Fernando de los Ríos o José Ortega y Gasset, por citar a cuatro de los más significativos), como de estudiantes, políticos de casi todas las tendencias, sindicalistas y militares.

Primo de Rivera presentó al rey Alfonso XIII su renuncia el 28 de enero de 1930, dejando tras de sí todo un cúmulo de problemas irresueltos.

AUDIO ORIGINAL:



VÍDEO SOBRE LA ECONOMÍA Y SOCIEDAD DEL PERIODO:

martes, 2 de marzo de 2010